miércoles, 26 de octubre de 2011

BUCEO EN PECIOS: EL REGGIO MESSINA

El mes pasado, Anaïs y yo decidimos dedicar los últimos días de vacaciones que nos quedaban a cambiar de aires y hacer submarinismo en la Costa Brava. Así, pasamos una semana bastante intensa con nuestros instructores del International Diving Center de L'Escala, saliendo cada día a la mar para realizar una o dos inmersiones en la costa del Montgrí y, finalmente, en Illes Medes.


Una de las inmersiones más interesantes que realizamos fue la visita del pecio del Reggio Messina. El buque se hal
la sumergido al sur de la punta de la Foradada, a medio camino entre los puertos de L'Estartit y L'Escala. Se encuentra a una profundidad máxima de 35 metros, y es fácil de localizar gracias a la boya de fondeo colocada sobre él.


Historia

El Reggio Messina fue originalmente un transbordador, dedicado principalmente al transporte de trenes. Con unas dimensiones de 122 metros de eslora, 17 de manga y más de 6 de calado, desplazaba unas 7000 toneladas de peso. Después de su botadura en 1970, prestó servicio entre las ciudades italianas de San Giovanni y Messina, hasta que en 1987 cambió de manos y fue destinado a servir de sala de fiestas flotante en el puerto de
Barcelona. Sin embargo, a causa de su mal estado acabó hundiéndose en las mismas instalaciones portuarias. Tras ello, lo compró la Generalitat de Catalunya para reflotarlo, acondicionarlo y, finalmente, hundirlo en 1991 en la costa del Mongrí con la intención de crear un biotopo marino artificial. El lugar escogido para ello, de fondo rocoso y expuesto a los temporales, ha hecho que con el tiempo el pecio haya acabado rompiéndose en tres fragmentos.


La inmersión

En internet puede encontrarse este croquis del recorrido en multitud de páginas. No está actualizado, porque el navío se encuentra en la actualidad bastante más deteriorado.

Siguiendo el cabo de la boya de fondeo, bajamos directamente al fragmento de popa del pecio, el mejor conservado de los tres. Lo recomendable es seguir su cubierta superior, y entrar y salir del interior del navío a través de las oberturas laterales y de la escalera de cubierta (linterna imprescindible). Después de recorrer a fondo esta parte de la estructura no podemos dejar de visitar el mástil, que sigue erguido y se alza hasta los 16 metros de profundidad. El resto del pecio se encuentra en peor estado y más disperso de tal manera que hoy no se distingue la estructura original. Por ello, después de lo visto podemos dirigirnos hacia la costa y ascender por su pendiente hasta los cinco metros de profundidad, aprovechando así para merodear en busca de pulpos y morenas mientras hacemos la parada de seguridad.

Nuestras cámaras acuáticas no pueden bajar tanto, de manera que no hay fotos. En Youtube, sin embargo, pueden encontrarse muchos vídeos de esta inmersión, como éste de una pareja de submarinistas argentinos con los que coincidimos en otra de nuestras inmersiones:



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