viernes, 26 de noviembre de 2010

VÍA FERRATA TOSSAL DE MIRAVET

Estas últimas semanas se han producido algunos cambios. El principal, que hemos pasado de vivir junto a la playa, ¡a vivir en el Pirineo! Un bonito escenario, una vida tranquila, y muchas más actividades al alcance de la mano... Después del ajetreo que supuso la mudanza, ya teníamos ganas de salir al monte, así que el pasado domingo 14 de noviembre decidimos empezar probando una vía ferrata próxima a nuestra nueva residencia. Y ello junto a Edgar y Jaione, nuestros amigos de Barbastro, que han sido los primeros en venir a visitarnos.

La vía ferrata del Tossal de Miravet (850 m, D) fue equipada en 2009 por los miembros de la Escola Catalana d'Esports de Muntanya (ECEM). Se encuentra en Pont de Suert (Alta Ribagorça, Lleida), aunque administrativamente, y por escasos metros, está situada en Aragón. Si llegamos a esta población desde el sur, a su entrada y justo antes de cruzar el puente sobre la Noguera Ribagorzana nos desviaremos a la izquierda siguiendo las indicaciones "zona escolar". Pasaremos una central hidroeléctrica, el instituto, varias casas, la ECEM y llegaremos al aparcamiento de la vía, con un cartel indicador. Desde aquí, seguiremos a pie por un sendero que bordea el río, y a la altura de un puente metálico veremos las marcas de pintura amarilla que nos llevarán hasta el inicio de la vía en un cuarto de hora.

La ferrata está bien equipada, e incluso se han instalado colas de cerdo, que permiten asegurar si se considera necesario. Consta de tres tramos diferenciados, con varios escapes señalizados con pintura azul. El primer tramo, vertical, tiene dos puentes nepalís que dan color a la ascensión, y finaliza en una aguja con buenas vistas de Pont de Suert y del valle.





































Después, una segunda parte con ligeros desplomes conduce al tercer tramo, el más difícil de la vía. Éste empieza con una placa inclinada sin equipar, en la que deben buscarse agarres naturales, y luego continúa con un tramo desplomado que nos deja en lo alto del espolón por el que ascendemos. Una vez arriba, podemos rematar la faena con una tirolina (opcional) de 25 metros, para la que se necesitan guantes y polea de cable, y que nos dejará un buen sabor de boca para finalizar la actividad.


















































Ya sólo queda descender hasta el aparcamiento, siguiendo las marcas de pintura azules y amarillas, en apenas media hora. En total, unas dos horas y media para una ferrata que bien sirve para aprovechar una mañana de domingo, y que según la época puede combinarse con alguna de las vías de escalada o con alguno de los barrancos cercanos...

1 comentario:

Eduardo dijo...

Quitando el primer tramo, que en la foto, se ven demasiadas grapas, el resto me ha gustado mucho, y las dos horas y media que dura, hace que la kilometrada es coche merezca la pena, saludos

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