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domingo, 31 de agosto de 2008

INMERSIÓN EN EL BOREAS

El pasado martes tocaba de nuevo sumergirse. Esta vez, el objetivo era algo ambicioso para nosotros: ni más ni menos que visitar nuestro primer pecio, nuestro primer barco hundido. Esto no hubiera sido posible sin la compañía de Ferran, Albert y otros conocidos suyos, casi todos ellos experimentados divemasters. La logística la puso el Centro de Buceo NAUTILUS y su propietario, buen conocedor del pecio del Boreas...


Un p
oco de historia

En agosto de 1940, entró en servicio con la Kriegsmarine (marina de guerra) de la Alemania nazi el remolcador de altura Pellworn. Integrante de una serie de la que formaban parte otros tres buques iguales, tenía 40 metros de eslora, 12 m. de manga y 15 m. de puntal. Tras entrar en combate en la II Guerra Mundial, padeció graves daños estructurales.

Con el final del conflicto bélico, pasó a servir en la US Navy realizando tareas de transporte, siendo rebautizado como USN-102. Ya en 1960 fue vendido a la Marina Alemana, en la que tras una profunda remodelación entró en servicio como dragaminas, adscrito a la Escuela de Armas Submarinas de Wilhemshaven. Allí sirvió hasta 1980, año en que fue dado de baja y vendido para desguace.

El buque fue comprado por una sociedad panameña, que lo rebautizó Boreas y lo dedicó oficialmente a tareas de prospección petrolífera. Sin embargo, en octubre de 1985 la Policía de Aduanas española capturó la embarcación frente a las costas de Begur (Girona) con un cargamento de 600 kg de hachís a bordo. El buque fue confiscado y atracado en el puerto de Palamós, donde permaneció abandonado durante tres años.

Finalmente, los propietarios del Centro de Buceo NAUTILUS de Palamós
compraron el barco y tras obtener los permisos necesarios, lo hundieron en la zona conocida como La Llosa de Palamós el 23 de enero de 1989. Ahora descansa en el fondo marino, a unos 30 metros de profundidad. En la fotografía aérea puede verse su situación aproximada.


La inmersión

La cota máxima que se alcanza en esta inmersión es de 32 metros, si se visita la popa y su hélice. El puente de mando se encuentra a 16 metros de profundidad. El Boreas ofrece la posibilidad de pasear por su cubierta y entrar en su interior, visitar su bodega, la cocina... Sin embargo, el nivel de Dani, Joan y mío no hacían aconsejable ir tan lejos. Por ello, la inmersión se planificó dividiéndonos en grupos. Después de descender hasta el puente del buque siguiendo el cabo de la boya, los más experimentados visitaron la hélice, el punto más profundo, y también el interior del navío. Mientras tanto, los menos avezados nos dedicamos a explorar el exterior del pecio, a echar un vistazo a través de los agujeros abiertos en el casco y a procurar no descender demasiado, siempre acompañados por Ferran y Albert. Aún así, la profundidad máxima que alcanzamos los novatos fue de 29,2 metros, lo que no está nada mal. Lamentablemente, la botella llega a las 50 atm demasiado rápido, y 35 minutos después de entrar en el agua salíamos a superficie. Por precaución, antes se hizo una parada de seguridad a 3 metros de profundidad.

Yo no pude hacer fotos, pero Ferran y otros compañeros sí.



























Fotos: Ferran Martínez




2 comentarios:

Boreas dijo...

Hola,

Enhorabuena por el blog, muy buena descripción del pecio.

Un Saludo,
Ferran

Xavier dijo...

Muchas gracias Ferran!

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